Tenía que ser así, el viejo
vaporcito, en franca competencia – era un poco más veloz-, con la barca sirvió
a la comunicación de la gente. No había más remedio que comentar “lo picado que está el río” o “cuanto íbamos
a esperar al colectivo del Chaco, para viajar a Resistencia”. Fue en uno de
esos viajes cuando el doctor Ulises
Álvarez Hayes le dijo al doctor José A. Rivellini (ambos abogados) de las
posibilidades de crear una Escuela Nocturna de Enseñanza Media para adultos, en
Corrientes. Un docente se integró luego en el dialogo – don Marcelo Alegre-, la idea creció, hasta
los niveles del Centro de Profesores, y de allí, a la inscripción de alumnos y
profesores, hubo otro paso. Y el lugar de registro fue la redacción de un
diario, que tenía domicilio en Corrientes, por la calle Belgrano (La
Provincia).
Esos fueron los primeros cien
alumnos de esa escuela, que soñaron aquellos dos abogados viajeros del río,
compartiendo las duras butacas de embarcación uniendo varias veces en el día
las costas provincianas. Desde la idea de la segunda década del 50, hasta la
fecha, hubo domicilios alternados y es probable que, alguna vez, una antigua
promesa del gobierno, haga el edificio propio de un Colegio Nocturno, que
sirva a la gente grande, que trabaja, y
sólo dispone los espacios de la noche para estudiar.
Fuente: Diario El Litoral
26/08/1981
1 comentario:
Muy bueno e interesante lo publicado.
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